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UNA MAÑANA DE OCTUBRE
Una mañana de octubre bebí el sol bebí el sol también comí un maduro fruto al pie del árbolal pie del árbol y por si fuera poco aprendí una oración extraña a mi llano a mi llano lenguaje. Entonces como si el agua del mar se convirtiera se convirtiera en azufre con lentitud de siglos desnude mi cabeza de toda de toda tentación toda toda toda toda toda toda y conté sobre mis quemaduras a mis sencillos hermanos que con el hielo al cuello aún esperaban una limosna.
tomado del especial de la bodega del diablo
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